Diecinueve

Diecinueve…

Diecinueve años dedicados intensamente y con todo mi corazón a un proyecto. Y diecinueve meses desde que tomé una de las decisiones más difíciles de mi vida. Hoy le llamaríamos «salir de la zona de confort». Otros le llamarían «error», o hay quien diría que es simplemente una locura. Pero también de locuras vive el hombre …

Hace diecinueve meses decidí dejar de caminar, por el que creí durante mucho tiempo que era el único camino que debía tomar. Dejar Planeta Imaginario, y dejar de formar parte de un gran equipo humano y profesional, no fue una decisión tomada de forma impulsiva, sino muy meditada y que se fue cociendo a fuego muy lento. Allí dejo a profesionales excelentes, a padres maravillosos, a niños amorosos, … Pero tengo la suerte de tenerlos a todos ellos en mi presente, y no solo en mi pasado.

 

Diecinueve años dedicados a compartir, no solo ya con compañeros, sino con amigos. Diecinueve años de lucha, de búsqueda de soluciones, en ocasiones de supervivencia, … Diecinueve años de risas y de lágrimas. Diecinueve años de recuerdos. Diecinueve años intensos.

Diecinueve años de vivir al lado de las familias, y de llegar a ser parte de alguna de ellas. Diecinueve años de sufrir con ellos la cruda realidad de un diagnóstico, de acompañarles ante la incomprensión social, de ayudarles a quitar las piedras que, a día de hoy, siguen encontrando en el camino, … Pero también diecinueve años de compartir las sonrisas de sus hijos, los avances, a veces a pasos minúsculos y a veces a pasos mayores pero siempre firmes y siempre gigantes. Por qué … ¿quién ha dicho que el cielo es el límite, cuando hay huellas en la luna?».

Diecinueve años son 228 meses y más de 6.900 días… Días que he pasado para y por cada uno de vosotros. Y volvería  a hacerlo Gran Planeta Imaginario, una y mil veces más.

Pero el camino debe seguir, con la certeza que todos los caminos acaban encontrándose.

La maleta bien llena pero esta vez ya no de ropa, sino de experiencias y de agradecimientos.

 Y como no, seguiré viajando pero esta vez no en tren ni en avión sino en mi bicicleta.

 Proyecto Kairos inicia su andadura, y en él pondré el mismo corazón con el que trabajé esos diecinueve años.